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La Salida: Manifiesto Liberal del Zulia

Fecha: Diciembre de 2006

Lugar: Maracaibo, Estado Zulia, Venezuela

I. La Nueva Oposición de Venezuela
II. Socialismo y Capitalismo
III. Mentalidad anticapitalista
IV. Respuesta al desafío ideológico
V. Nuestro Programa: Las Tres Libertades y los 11 Derechos
VI. La Ruta de Salida
VII. “La Semilla”

I. La Nueva Oposición de Venezuela

Somos de la Nueva Oposición. La Vieja Oposición es la que cuestiona la persona de Hugo Chávez y sus defectos, pero no las ideas socialistas. La que quiere cambiar de Presidente, pero no de sistema. La que critica al Gobierno y sus torpezas, pero no al Socialismo como tal. La que habla siempre de corrupción, protestas multitudinarias y encuestas, elecciones, máquinas electorales, recuento de votos y pureza del sufragio, pero nunca de adoptar la economía libre para crear riqueza.

Y que a veces habla también de pobladas violentas y conspiraciones militares, de sangre y muertos, pero elude el debate ideológico.

Nosotros también somos oposición. Pero de la Nueva Oposición. La que adversa al Socialismo como idea y como práctica, y se atreve a definirse por el Capitalismo Liberal. La que propone cambiar de Presidente, pero también de sistema. La que recoge el desafío ideológico de la izquierda y se lanza de frente al debate de proyectos y propuestas, y de sus fundamentos.

A la dirigencia de la Vieja Oposición le decimos: Si Uds. siguen postergando el debate ideológico, y reduciendo la agenda pública a puro escándalo de corrupción, tamaño de las concentraciones y de las muestras en los sondeos, y defectos en los comicios, seguirán provocando desinterés y apatía en un creciente sector de venezolanos que no se identifica con el Gobierno ni con la actual oposición. Y Chávez tiene razón en un punto: hay que decidir entre Socialismo y Capitalismo. Hay que dar respuesta al desafío ideológico del Socialismo en el poder.

II. Socialismo y Capitalismo

El Socialismo en todos los siglos es igual, y tarde o temprano produce en todas partes iguales resultados: pobreza, atraso y corrupción, odio, injusticia y criminalidad, desinformación masiva, apatía y Totalitarismo. Pero nosotros somos coherentes, y por eso proponemos el sistema opuesto, de libertades, que es creador de riqueza, libertad y justicia, orden, seguridad y prosperidad. Es llamado también Capitalismo Liberal, y nunca existió en nuestro país, siendo lo más parecido aquellas garantías económicas en la Constitución de 1961, de inmediato suspendidas sin término.

Pregunta: ¿Cómo estaríamos ahora en Venezuela, si aquellas libertades y derechos hubiesen tenido plena vigencia de continuo hasta hoy?

Capitalismo Liberal nunca hubo en Venezuela. Desde siempre tuvimos un sistema mercantilista, de Intervencionismo Estatista en favor de unos pocos privilegiados, combinado desde los ‘60 con dosis cada vez más fuertes de Socialismo redistributivo del tipo político y signo democrático y/o “cristiano”, también intervencionista y estatista. Eso fracasó. Y en los ‘90 tuvimos “Neo” Liberalismo, una continuación del Estatismo por otros medios, con otros intervencionismos, que fracasó también, y en eso tiene razón el Presidente Chávez; en lo que se equivoca es en el diagnóstico del mal, y en imponer como remedio el Socialismo del tipo puro y duro, clímax del Estatismo.

Los países hoy desarrollados lo son porque en el pasado practicaron el Libre Mercado durante muchos años seguidos, algunos más de 100. Y son por ello tan ricos, que últimamente pueden darse el lujo de soportar gobiernos socialistas por algún tiempo, aunque no mucho: enseguida buscan una Thatcher o un Reagan para enderezar el rumbo otra vez.

III. Mentalidad anticapitalista

Como otros líderes de la Nueva Izquierda en nuestra América y el mundo, Chávez se sostiene en la predominante “mentalidad anticapitalista”, una plataforma o matriz de opinión visceralmente contraria a ese sistema, considerado egoísta y explotador, y causante del hambre del pueblo (lo cual es falso). Esta matriz de opinión es resultado de un largo adoctrinamiento de las izquierdas — en la educación, el arte y el entretenimiento, en los medios informativos y las religiones — que legitima al Socialismo y le permite salir siempre indemne de sus fracasos. Y que refuerza a sus líderes, y les da pretexto para justificar cualquier exceso, abuso o atropello. Porque deslegitimado el Capitalismo, siempre insistirán con el Socialismo; y en toda elección o competencia resultará ganador el más socialista, quien mejor encarne los mitos y emblemas típicos, entre ellos la fobia a los EEUU, país considerado como paradigma del Capitalismo de libre mercado (lo cual es discutible).

Por eso la Vieja Oposición no ha tenido éxito. En ocho años la Vieja Oposición ha combatido a Chávez en lo mediático, con la denuncia y la crítica, a diario. En las calles, en marchas y antimarchas por todo el país. En el terreno electoral, en elecciones nacionales y regionales, presidenciales, parlamentarias y constitucionales, referendums consultivos y revocatorios, y firmazos y recontrafirmazos. En el terreno parlamentario, en el Congreso y la Asamblea Constituyente. En los tribunales, con recursos y acciones judiciales. En el campo internacional, en todos los escenarios. En el terreno militar, en 1992; y con paros y guarimbas. Sin éxito.

Pero la Vieja Oposición ni siquiera ha considerado desenredar la engañosa madeja conceptual del Socialismo y demandar un cambio radical. ¿Por qué? Porque salvo muy contadas excepciones, su dirigencia también profesa el Socialismo, en alguna de sus variantes.

IV. Respuesta al desafío ideológico

Por eso la oposición socialista democrática también fracasó en los países de Europa Central y Oriental, por más de 40 años, debido a lo modesto y limitado de sus exigencias: elecciones limpias y democracia como en Occidente, temas políticos que no atraen a mucha gente.

Sin embargo a fines de los ‘80 surgió en esos países una nueva oposición, exigiendo no sólo elecciones como en Occidente sino también salarios, empleos, mercados y bienes de consumo como en Occidente, y elevar el nivel de vida; y eso requería el abandono inmediato del Socialismo, de los reglamentos y controles estatistas, y la adopción en su lugar del Capitalismo Liberal. La nueva fue una oposición al sistema, no sólo al Jefe. Por fin entendió que con pulcritud electoral no se come, ni se compra bienestar, y reclamó privatizaciones, desregulaciones, e integraciones con las economías de Occidente. (Después estas políticas se aplicaron mal, pero es otra historia).

Así en 1989 Vojciech Jaruzelski perdió las elecciones en Polonia ante una oposición ideológica y cristiana, alentada por Su Santidad Juan Pablo II, un Papa firmemente anticomunista. Igual en Hungría, en 1988, los liberales sacaron a Janos Kadar. Y en Alemania Oriental en Octubre de 1989 a Erich Honecker. A las dos semanas, el 9 de Noviembre, derrumbaron el Muro de Berlín; y al día siguiente en Bulgaria cayó Todor Yivkov. Y en Checoslovaquia Gustav Husak. La última revolución de 1989 fue en Rumania, contra Nicolae Ceaucescu. En Albania cayó Enver Hoxha en 1990. En algunos casos sin disparar un tiro y otros con algo de pólvora, pero todos los regímenes socialistas se derrumbaron. Porque en su mayoría los líderes opositores asumieron en principio la firme defensa del Capitalismo Liberal.

En cambio, en América Latina, Fidel Castro siempre ha enfrentado una oposición cubana no de definidos anticomunistas y liberales ortodoxos, sino de socialistas democráticos “disidentes” e indefinidos. También Chávez. Hasta ahora.

V. Nuestro Programa: Las Tres Libertades y los 11 Derechos

En el albor de este nuevo Siglo XXI reina una gran confusión de “ismos”, en medio de la cual, Rumbo Propio y otros grupos de Venezuela, nuestra América y el mundo, inspirados en la Filosofía realista cristiana, la teoría jurídica de los derechos naturales y la Escuela Austriana de Economía, reunidos en la Conferencia Liberal Hispanoamericana (CLH) y la Confederación Internacional por la Libertad y la Autonomía Regional (CONFILAR), resumimos nuestro Programa político en Tres Libertades Fundamentales y sus correspondientes tres instituciones que las aseguran:

1. Libertad política, que se asegura con Gobiernos limitados;

2. Libertad económica, que se asegura con mercados libres;

3. y Libertad intelectual y moral, que se asegura con instituciones privadas no subordinadas sino separadas del Estado.

Como se expone en el Acta de Guayaquil, (*) tales libertades e instituciones a su vez se sostienen con 11 Derechos. La primera, libertad política, es sostenida con los Derechos a:

1. Un Gobierno cumplidor de sus funciones propias: Seguridad, justicia y obras públicas.

2. Un Gobierno respetuoso de las esferas privadas, limitado en fines y funciones, en poderes y atribuciones, y asimismo en gastos y recursos.

3. Un Estado Neutral, que no dice a la gente lo que debe pensar, sentir o creer.

4. Unos impuestos moderados.

5. Un sector público sin deudas.

La libertad económica se sostiene a su vez con Tres Derechos:

6. A la libre elección de moneda en contratos, negocios y transacciones.

7. A la participación popular en las privatizaciones de activos económicos.

8. A mercados abiertos y competitivos en lo interno y externo, sin trabas ni monopolios.

Y la libertad intelectual y moral se sostiene con otros Dos Derechos:

9. A empresas e instituciones privadas no dependientes del Estado. 10. A educación, medicina y previsión de calidad, a cargo de empresas privadas en competencia.

Hasta aquí el programa del Liberalismo Clásico. A lo cual agregamos, mientras tanto y en cuanto aún haya pobreza, y sólo para los pobres, un derecho “social” a:

11. Tres series de cheques estatales, en educación, medicina y previsión.

Conforme a los postulados de autodeterminación de los pueblos, soberanía popular y Federalismo, proponemos adoptar estos principios fundamentales. ¿Cómo? Puede ser para todo el país mediante una reforma constitucional. Pero si ello no es posible “por ahora”, también puede ser para cada Estado que así lo quiera, mediante Estatutos autonómicos, que de paso servirían para comparar resultados.

No, no queremos separar de Venezuela al Zulia, ni a ningún otro Estado. Tampoco queremos pelear por el reparto de ingresos fiscales, dividendos o dádivas del Estatismo. Queremos multiplicar varias veces y de inmediato los ingresos privados en nuestro medio, y el capital, el empleo y la riqueza particulares, para reducir la pobreza de verdad, incrementando ya mismo la prosperidad y el bienestar de todos. Pero para ello hay que cambiar de sistema — de principios, normas y reglas de juego — en toda Venezuela, o en el Estado o Estados que así lo decidan.

Proponemos efectivizar el Federalismo, con autonomía normativa y fiscal, mediante un Estatuto consagratorio de estas Tres Libertades y 11 Derechos en el Zulia, y en cualquier otra región donde la gente así lo manifieste, con un plebiscito o referéndum en cada uno de ellos, para que el pueblo soberano democráticamente resuelva en cada caso si quiere vivir en el Socialismo o en el sistema contrario. Allí donde el pueblo decida a favor del Socialismo y contra el Libre Mercado, todo quedará como ahora. Pero allí donde el pueblo decida por la otra opción, se procederá en consecuencia a privatizar, a desregular, y a poner al Estado en su lugar. Y a crear riqueza.

VI. La Ruta de La Salida

Nosotros somos La Salida. La ruta es la amplia Convocatoria de Rumbo Propio y otros grupos liberales y autonomistas de Venezuela, la parte más racional de la oposición. Es esta:

1. Crear riqueza. Invitamos a la prosperidad y bienestar para todos. Ese es el punto de llegada, nuestra meta final. La pobreza no es buena; y por eso no queremos privaciones, escasez crónica, ni racionamiento como modo de vida, al que se nos quiere acostumbrar. Por eso somos la resistencia al Socialismo.

2. Cambiar el sistema. La riqueza no se crea con el Estatismo, sino con el sistema de libertades, de personas libres y economía libre en una sociedad libre, también llamado Capitalismo Liberal.

3. Autonomía. Para cambiar de sistema en todo el país, se requiere una nueva Constitución. Pero es posible cambiar de sistema en el Zulia, y en cualquier otro Estado de Venezuela, con la autonomía. No es Separatismo, sino la vía regional al Capitalismo Liberal y al desarrollo. Es al estilo chino de “Un país, dos sistemas”.

4. Estatuto. Proponemos un Estatuto Autonómico del Zulia, como Nueva Carta Fundamental de la región, decididamente pro Libre Mercado, cuya parte medular es la Carta de las Tres Libertades y los 11 Derechos preparada por una Comisión Multidisciplinaria de expertos internacionales y consagrada en el “Acta de Guayaquil”. En otras regiones y Estados de Venezuela, y en el exterior, ese texto se estudia con enorme interés, pues es perfectamente posible materializar Estatutos Autonómicos de este tipo fuera del Zulia, y en regiones de otros países.

5. Plebiscito o Referéndum. Para decidir por sí o por no, proponemos el Plebiscito Autonómico Zuliano (PAZ): consulta democrática al pueblo soberano, y con veeduría internacional suficientemente balanceada, no puramente socialista. E igual en otras regiones y Estados de Venezuela donde la gente manifieste su deseo de una consulta de este tipo. La pregunta es: “¿Estás a favor o en contra del Estatuto Autonómico del Zulia?” Si la respuesta popular es contraria, todo queda como ahora. Si es favorable, entonces los Gobiernos regionales y locales involucrados proceden a cumplir con el mandato de las urnas y a hacer efectivo el programa de las Tres Libertades y los 11 Derechos escogido por el pueblo.

VII. “La Semilla”

¿Qué se necesita para seguir con éxito esta ruta? ¿Cuál es la condición? Una sola: que se nos permita desarrollar “La Semilla”, una vigorosa, clara, e inteligente Campaña Popular de Difusión, explicando qué es Socialismo, qué es Capitalismo Liberal, y qué es autonomía. En palabras simples, racionales y objetivas, y conformes a la evidencia. Para que la opinión pública esté bien informada y vea los fundamentos. Y Dios quiera que los partidarios del Socialismo — los del oficialismo y los de la oposición — acepten el debate, y además nos permitan realizar el Foro Liberal Mundial de Maracaibo, en contraposición al Foro Social Mundial de Porto Alegre.

Lo que nosotros vamos a explicar es muy simple: ¿Qué significan los sistemas político-económicos?

— Mercantilismo: Riqueza sólo para una cierta clase, los privilegiados de la economía.

— Socialismo: Pobreza para todos excepto para otra clase, los privilegiados de la política.

— ¿Y el Estatismo? El instrumento para repartir los privilegios.

— Capitalismo Liberal: Riqueza para todos. Sin privilegios: con iguales derechos para todos; y más y mejores oportunidades (no iguales) para todos.

— ¿Y la democracia? Es el Gobierno Mayoritario, muy bueno cuando hay límites establecidos, los derechos a la vida, la libertad y la propiedad — y los otros implícitos — que ninguna mayoría puede desconocer, menoscabar o vulnerar. Pero no es tan bueno cuando no hay límites, y cualquier mayoría puede hacer como le venga en gana su voluntad, y arreglar los formalismos legales a su gusto y placer.

El día que las instituciones y partidos, gremios empresariales, profesionales y obreros, iglesias y Estados de Venezuela, se pronuncien pacífica pero firme y convencidamente contra toda forma de estatismo — sea mercantilista o socialista — y a favor del Capitalismo Liberal, y de una democracia limitada, ese día Chávez hará sus maletas, y los estatistas quedarán desempleados o se irán al exterior. Pero todos los otros vamos a ganar mucho más y a vivir mucho mejor.

Esa es La Salida.

(*) El Acta de Guayaquil es el documento constitutivo y de la Confederación Internacional por la Libertad y la Autonomía Regional (CONFILAR).